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25M, La resistencia andaluza.

Cambio con careta de lobo.

Mientras ayer se conocía como la izquierda francesa arrasaba con una mayoría absoluta histórica en las elecciones del Senado, en España comenzamos a notar la incidencia de gobiernos conservadores y neoliberales en todas las escalas administrativas.

A nivel estatal, no es que me preocupe que el 20 de noviembre arrase el PP, lo preocupante son las políticas contra el Estado del Bienestar que éstos puedan llevar a cabo. Situaciones sorprendentes en comunidades como Galicia, Navarra, Castilla – La Mancha, C. Valenciana o Cataluña, todas ellas gobernadas por una derecha que se sigue definiendo como “de centro” pero que no entiende en ocasiones el significado de principios constitucionales como son la igualdad o incluso la libertad.
Esta derecha arrasadora, habla de lastres socialistas en comunidades como Castilla-La Mancha, y su supuesta deuda como administración. Pero se les olvida el ejemplo de la Comunidad Valenciana o la Madrileña, incluso del ayuntamiento de Madrid. Y muy a mi pesar, aunque suene a un “vosotros tenéis más deuda, nosotros menos” para mí la principal diferencia es garantizar a toda la ciudadanía unos servicios inexorables por parte del Estado, como son Sanidad, Educación y demás servicios sociales de carácter dependiente. Y como están mostrando, “empieza el cambio” porque por primera vez en la historia nuestro Estado del Bienestar puede empezar a cambiar.  Lo que se conoce como “copago” por parte de los ciudadanos en cualquier servicio administrativo podría empezar a ser una realidad a partir del 20 de Noviembre, y serán de nuevo las clases cada vez más bajas, y las medias acomodadas, las que sufrirían en primera plana todo este “cambio”.

Bajando otra escala administrativa, encontramos a Andalucía. En Andalucía también lo llaman cambio, lo admirable es que Javier Arenas, presidente del PP de Andalucía, hable de cambios cuando él mismo lleva como parlamentario andaluz más de 20 años y ha perdido 4 elecciones autonómicas. Sin desprestigiar el papel que pueda obtener el PP en Andalucía tras nuestras elecciones autonómicas de principios de 2012, me parece irrisorio que el cambio deba venir de personalidades octogenarias que llevan apalancadas toda su vida en un sillón. Algo también muy cuestionable a infinidad de políticos socialistas andaluces, pero de este tema intentaré hablar lo más objetivamente posible en mi próxima entrada.
Personalidades como Ana Mato, directora de campaña del PP nacional se perfila como Ministra de Educación. Sí señores, esa mujer que tuvo la desfachatez de llamar a los niños andaluces como “analfabetos” y la misma que hace una semana se postraba en la ciudad de Sevilla ante el PP Andaluz como liberadora del lastre educativo. Se olvida la señora que somos una comunidad pionera en técnicas educativas y que en 30 años hemos sido la comunidad autónoma que más ha avanzado en términos educativos. Y es que a la señora Mato se le olvidó hablar de otro lastre, del lastre educativo de 40 años al que estuvo sometido el reino andaluz y que nos ha catalogado injustamente como la comunidad con mayor analfabetismo de España junto a Extremadura.
Deba saber también esa señora, que Andalucía es hoy quien es por su gente, y por la capacidad de transformación que ha tenido. Gracias también en parte, a todo lo que el PSOE ha hecho, bien y mal, por Andalucía. Porque a pesar de que sea cuestionable la actitud del PSOE andaluz o de su nueva o vieja casta política, lo que no es cuestionable es que en mi provincia, Córdoba, existan 6 hospitales públicos  en lo que durante décadas fueron solo uno, en Córdoba capital. Existe una red de centros educativos públicos que suman más del 85% de todos los centros educativos de la provincia. Y en definitiva, la implantación de la ley de dependencia ha sido sin duda Andalucía, la comunidad pionera en cuanto a prestación donde mejor resultado y aplicación ha tenido. Tanto es así que se han incrementado las ayudas no solo a personas en situación dependiente, si no a profesionales en el campo de la dependencia incrementando también así el empleo en este sector. Las comparaciones son odiosas, pero tampoco quiero dejar en mal lugar a la señora Esperanza Aguirre y su idea privada del Estado del malestar.

Finalmente, en la última escala de la administración pública encontramos a Montilla. Mi municipio, gobernada por el Partido Popular desde mayo de 2011. En los 100 primeros días de gobierno han existido actuaciones políticas cuestionables, algunas en mayor o menor grado, también han existido unas vacaciones ininterrumpidas por parte del gobierno local. Pero lo más sorprendente, es la desgana y desinterés del nuevo gobierno presidido por “Don Federico Cabello de Alba”. Parece ser que los tambores ya suenan con aires sevillanos y madrileños. Y es que la aspiración política de algunos señores no se resume al “Pedro Ximénez” en septiembre, tanto es así, que de ser cierto podríamos vernos en unos meses con un nuevo alcalde popular en nuestro municipio y un adiós y generoso recuerdo a nuestro alcalde, Don Federico, por habernos salvado de todas las plagas de los últimos años.
A la marcha de este señor, recordaré estos primeros meses de gobierno, como los meses en los que privatizaron los servicios públicos de deportes haciendo desaparecer modalidades como Acondicionamiento Físico, Tai-chi, Kung-fú, yoga, Gimnasia Rítmica y otros etc que venían durante años dotando a la ciudadanía montillana y la de la campiña cordobesa de unos servicios impecables por parte del Servicio Municipal de Deportes.
También recordaré a Don Federico, por permitir que señoras concejales mintiesen a la ciudadanía públicamente con los inminentes problemas de ratas, grillos o cucarachas que en mis 21 años de vida desconocía por completo.

Pero si por algo recordaré a Don Federico a su marcha de Montilla, será por su programa electoral. Por esa bajada de impuestos que nunca llegó, por esos empleos que no se llegaron a crear cuando las colas del INEM en cuatro meses se incrementaban. O finalmente, cuando los problemas de seguridad no desaparecían, ni siquiera, tras contarnos el cuento de la lechera de los cuatro autobuses cargados de ciudadanos europeos que contaban los aires que el mismo sentó uno a uno.
Y es que, como dicen rambleños o aguilareños, “En Montilla, ni el aire es bueno”. Ni tan bueno, para que Don Federico huela pronto a otros aires.

“Empieza el cambio” con careta de lobo. Hasta entonces, seguiremos reflexionando en nuestros pensamientos.

Un saludo, Antonio Ligero.