Noticia en EL PAÍS.
Hace una semana, los dos cooperantes de la ONG catalana fueron puestos en libertad en Malí, para luego ser llevados a Burkina Faso. Un largo proceso de negociación y la cooperación de los gobiernos africados de Malí y Burkina Faso con una gestión del gobierno español que ha hecho posible finalmente, que los tres cooperantes catalanes hayan podido volver a disfrutar de la libertad casi un año después de su secuestro en en Mauritania. (Alicia Gámez fue liberada en Marzo)
Los medios de comunicación conservadores, se han cebado a mi juicio, con una noticia que debería ser referencia del talante del Estado ante sus ciudadanos. Y es que, para el Estado, los ciudadanos no deben tener precio. Y así ha sido, no es ningún placer tener que gestionar un secuestro con una organización que pide la ¿descolonización? de las ciudades de Ceuta y Melilla por la fuerza. Pero al fin y al cabo, lo que debe importar de toda esta situación es el final, y para disgusto de muchos, ha sido final feliz. Final feliz, que hasta el presidente de la República francesa ha tenido que rectificar su penosa gestión en materia internacional, y más en situaciones de extremado peligro con sus ciudadanos, esos ciudadanos a los que representa.
En España, al Partido Popular, no le ha faltado tiempo para aclarar su postura ante la situación, y para no sumarse a la celebración. Ellos, son de hacer las cosas a su manera, muy distante de los finales felices. Total, todo termina siendo carnaza electoral.
Antonio Ligero.






