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Afganistán, guerra y misión de paz.

Hace días, el presidente Estados Unidos dio un impulso a su campaña progresista ya que su gobierno se está viendo afectado por circunstancias adversas de un conservadurismo cada vez más radical en el país de los sueños. La reforma de la Sanidad pública, el apoyo al colectivo homosexual, y ahora la retirada de las tropas y el “supuesto” fin de la ¿Guerra de Irak? para lavar la decadente imagen que ha obtenido el país gracias a las políticas llevadas a cabo por el magnate y millonario George Bush (Junior) al frente del Partido Republicano estadounidense, están debilitando cada vez más a los demócratas.
Obama está encontrando sus frentes en la crisis mundial económica, una paradoja y arma política del Partido Republicano, así como en el desastre del Golfo de México provocado por la petrolera británica BP, con una gestión bastante lamentable, por parte de la secretaría de Estado encargada de Medio Ambiente, así como de la multinacional BP.

Y obviando similitudes, ¿para cuando el fin de la “guerra de Afganistán“?
Como comenté hace unos días, el sensacionalismo basura de muchos de los medios de comunicación de este país se hace eco de la noticia. La situación en Afganistán es cada vez más insostenible, y está claro que desde que comenzó la llamada “misión de paz” propuesta por la ONU y llevada a cabo por tropas de la OTAN han muerto en el país asiático a manos de extremistas islámicos, 95 soldados del ejército español.
Ante tal situación, sería incapaz de posicionarme y establecer una opinión objetiva sobre el significado de “Misión de Paz”. Señores, ya conocemos a qué juega la OTAN, y en general el interés monetario muy rentable de la industria armamentística internacional, así como la tierra del oro son incentivos golosos para las potencias económicas mundiales. Resulta irónico, que aquellos que en los años ochenta apoyaron a los fundamentalistas islámicos del país talibán, ahora busquen una supuesta libertad civil de la ciudadanía del país asiático.

Mientras tanto, una causa de “paz” que comenzó en el año 2001, prosigue su fin nueve años después. Sin ningún fin a la vista, la lucha diaria por liberar a los civiles del oeste (donde se encuentran las tropas españolas), de la dictadura talibán continúa día a día. Me parece ejemplar el papel internacional de las tropas españolas, día a día se juegan la vida por ¿devolver? la paz a los ciudadanos de Afganistán, pero ¿cuáles son los intereses de todos los miembros de la OTAN? Es por esta razón por la cual, no creo que la misión de paz pueda catalogarse con tal rango universal, y por lo que mi descontento como ciudadano aumenta cuando nueve años después, ni las mujeres son más libres (George Bush Junior), ni los civiles viven en paz y ni las tropas españolas van a volver a casa.

Está claro que desde el Ministerio de Defensa se deberían establecer unas pautas a corto plazo y otras a largo, e intentar dar solución, sin duda, a uno de los más desconocidos conflictos del siglo XXI.
Por otro lado, podría resultar irrisorio, que las similitudes de las problemáticas estadounidenses puedan compararse con las españolas. Tanto es así, que parece ser que la política conservadora estadounidense es mucho más análoga que la progresista. El Partido Popular en sus 6 años de oposición, se ha centrado en cuatro principales temáticas para contrarrestar al gobierno:

1. ETA
2. Medidas sociales progresistas (Matrimonio entre personas del mismo sexo, ley de dependencia, ley de interrupción voluntaria del embarazo y salud sexual, etc).
3. Crisis económica mundial.
4. ¿Guerra de Afganistán?

Tras las acusaciones del líder del Partido Popular, Mariano Rajoy, sobre su posible intervención en el Congreso de los Diputados para pedir al ejecutivo en materia de Defensa que vuelvan las tropas españolas de Afganistán, vendría bien recordar que fue el ex-presidente del Gobierno, José María Aznar, quien con el apoyo del PSOE y el respaldo de la ONU, decidió enviar al ejército español a tierras del continente asiático, en este caso, no para destruir armas de destrucción masiva.

Mientras tanto, la doble moral, el sensacionalismo, y la campaña electoral anticipada por parte de medios de comunicación y del Partido Popular, está mucho más que avanzada. Desde mi humilde opinión, me importa mucho más la libertad y la vida de millones de ciudadanos, que la pérdida de memoria de algunos políticos en éste bendito país.

Antonio Ligero.